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Preparación de los lotes. El cliente solicita a sus proveedores habituales un completo dossier sobre los productos suministrados:
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Precio.
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Condiciones de entrega: embalaje, paletizado, etc.
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Especificaciones técnicas: características, diseño, medidas, etc.
Posteriormente, dividirá las referencias en los lotes que quiere que sean cotizados. Preselección de participantes. El cliente selecciona de tres fuentes:
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Proveedores conocidos por el cliente.
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Proveedores tipo A (los más importantes en su cartera).
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Base de datos de clientes (muchas veces proporcionados por el propio operador de Internet).
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Nuevos proveedores.
La diferencia. con una negociación tradicional es que estos dos últimos grupos pasan de 20% al 40%. Una vez seleccionados los participantes, les enviará un dossier en el que figurará:
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Fechas del proceso de negociación.
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Condiciones del contrato.
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Aceptación del proceso de cotización. Se trata de un impreso que se devuelve al cliente firmado.
Solicitud de información - RFI. El cliente envía (normalmente a través de correo electrónico) un dossier al ofertante en el que solicita información de algunas de las siguientes áreas:
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Física: nombre, dirección, teléfono, persona de contacto.
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Económica: evolución de ventas, número de empleados, cuota de mercado, etc.
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Financiera: inmovilizado, evolución de beneficios, etc.
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Comercial: mercados de implantación, efectivos en la red de ventas, productos comercializados, principales clientes, ventajas competitivas, etc.
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Productiva: parque de maquinaria, capacidad disponible de producción, posibilidad de estocaje, plazo de entrega.
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De calidad: controles de calidad, certificaciones conseguidas, plan de contingencias, reacción ante una reclamación, etc.
Esto permite al cliente hacer un rápido benchmarking entre los ofertantes y realizar una preselección de los más interesantes. Hay que señalar que muchos clientes dejan de responder algunas preguntas que consideran confidenciales (p.ej., evolución de los beneficios).
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